"El poeta crea su mundo arbitrariamente, de
acuerdo a su idea, porque puede presentarlo de manera
perfecta y acabada; el historiador está atado,
ya que debe construir su mundo de modo que se adapten
a él todos los fragmentos que la historia
nos proporciona. En consecuencia, nunca podrá
crear una obra perfecta; ella mostrará siempre
las huellas visibles del esfuerzo en la investigación,
selección y composición".