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Ferroviaria |
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La
Estación Toro como hito fundacional
de Presidente Derqui
por
Alberto Allindo y Walter Belfiore
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Estación
Toro actual ...............................................................Fotos:
W.G. Belfiore
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Estación
Toro en su aspecto actual.
El comienzo del pueblo de Presidente Derqui
tiene sus raíces en el edificio
de la Estación Toro y sin dudas,
nuestra investigación ha avanzado
en el sentido de posicionarla como origen
primario. Por ello, es de fundamental
importancia seguir conociéndola.
A partir de los numerosos documentos que
vamos encontrando, discurrimos en su historia;
tarea ardua por cuanto la mayoría
de sus archivos ferroviarios han desaparecido,
pero no totalmente imposible.
Antecedentes
del Tramway Rural
Si bien en 1868, Buenos Aires le concede
a los hermanos Lacroze la construcción
y explotación de un servicio de
tranvías a caballos entre las Plazas
de Mayo y Once y en 1870 inaugura el Tranway
Central; Don Federico Lacroze siempre
fue un emprendedor nato y buscó
extender más allá de la
Capital Federal sus redes ferroviarias.
Contando con el apoyo técnico de
su hermano Julio, en 1875 presentan un
proyecto para implementar un servicio
de tranvías a caballo en las zonas
rurales del país.
Este primer proyecto fue resistido por
varios sectores vinculados a los importadores
de carbón y la industria ferroviaria
(como el de los accionistas ingleses vinculados
al Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico);
pero en definitiva el 29 de abril de 1884
Federico Lacroze solicita al Gobierno
Provincial autorización para prolongar
su línea de tranvías con
dirección a Belgrano y Saavedra
por un lado, y a San Martín, Pilar,
Capilla del Señor, San Andrés
de Gíles, Aréco, Salto y
Rojas por el otro.
El Decreto del 2 de octubre de 1884 acepta
la propuesta de Federico Lacroze. Hubo
un profundo debate porque muchos legisladores
opinaban que el tranvía podía
perjudicar al provincial Ferrocarril Oeste
por la competencia que se instalaría.
Los defensores del proyecto original explicaron
que solo la ruta de Buenos Aires a Pilar
podía dar cierta ganancia. Entre
los cálculos financieros de Lacroze
estaba él tráfico de pasajeros
y cargas entre Buenos Aires y Pilar, porque
aunque tendrían que competir con
el también en construcción
Ferrocarril Buenos Aires al Pacifico,
eran tierras muy productivas con infinidad
de chacras y varios pueblos en formación,
como Villa Devoto, Caseros, Bella Vista
y San Miguel. Con todo, el 4 de febrero
de 1886 se firma el contrato definitivo.
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Fotografía
de los vagones del Tramway Rural, conocidos como "cucarachas",
pertenecientes al sitio www.busarg.com.ar/necochea.
- autor: Anibal Trasmonte.
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El
tranvía y el tren llegaron casi juntos
a Pilar y compitieron por el tráfico a
la Capital y los parajes intermedios. Pero naturalmente
eran distintos: el ferrocarril era rápido
y tenía contadas paradas, en tanto el tranvía
a caballo era lento y se detenía en casi
todos lados; incluso donde no había apeaderos.
El Profesor Mario Justo López opina que
"En realidad, el pedido de una concesión
de un tranvía a tracción a sangre
era solo el primer paso para instalar un ferrocarril,
sin necesidad de disponer de un gran capital desde
el comienzo. Ya antes de la inauguración
el concesionario pidió que se le permitiera
emplear tracción a vapor, lo que en principio
le fue denegado (Decreto Provincial del 26 de
agosto de 1887). Al mismo tiempo se autorizaba
a construir una serie de ramales (Decreto Provincial
del 31 de agosto de 1887)."
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Ariel
Bernasconi argumenta que el proyecto de tranvías
para la campaña tenía ventajas y desventajas.
En cuanto a velocidad eran rápidos comparados
con las carretas de carga y las galeras de pasajeros,
pero mucho mas lentos que los ferrocarriles. Por
el costo de construcción eran más
caros que los carruajes y más baratos que
los trenes, puesto que el peso a soportar por los
rieles era muy inferior al del ferrocarril, pudiéndose
utilizar materiales de menor resistencia. Sobre
la modalidad del tráfico, el tranvía
no requiere casi de estaciones, posibilitando la
carga y descarga en cualquier paraje, cosa que el
ferrocarril no puede realizar sin las instalaciones
adecuadas de una estación. Asimismo, la propulsión
a sangre es más lenta pero no consume insumos
caros como el carbón, y no depende de personal
técnico especializado como el caso de las
locomotoras a vapor.
Es por ello que aunque con ciertos matices, el nacimiento
del ferrocarril en nuestro partido se la debemos
a Don Federico Lacroze, quien dispuso esta construcción
de un tranvía rural de tracción a
sangre Fueron 47 kilómetros a cubrir con
este original sistema. La línea se libró
al servicio público el 6 de abril de 1888
y la prolongación a Zárate de 53 kilómetros,
el 27 de julio del mismo año. Tres años
después, el 5 de septiembre de 1891 se autorizó
provisoriamente a la empresa a operar con tracción
a vapor (aunque investigaciones del Sr. Bernades
sitúan su real servicio en 1892), lo que
se confirmó recién diez años
mas tarde por la Ley Nacional Nro. 3.819 y provincial
del 31 de agosto de 1901. El 26 de agosto de 1897,
por Decreto de la provincia, se autoriza a la empresa
a cambiar el nombre de Tranvía Rural, por
el de "Ferrocarril Rural de la Provincia de
Buenos Aires". A partir de 1906 tomó
el nombre de "Ferrocarril Central de Buenos
Aires", el que perduró hasta su nacionalización,
denominándose a partir de entonces "Ferrocarril
General Urquiza".
Primer
servicio
El Tramway Rural, por su extensión, tuvo
diversas etapas en su prestación de servicios.
Nosotros aludiremos solo a nuestro distrito. Alberto
Bernades destaca que "el domingo 15 de mayo
de 1887 don Federico Lacroze, acompañado
por varios amigos, había realizado lo que
se puede denominar el primer viaje a Pilar sobre
las vías del tramway Rural. Aclaremos que
el mismo no tuvo carácter inaugural, pues
solo se trataba de una excursión particular
a fin de que el propietario pudiera gratificarse
exhibiendo sus logros ante sus relaciones. Así,
un coche que partió a las 8 de la mañana
llegó a Pilar a las 11, hecho que causó
general alegría en aquel vecindario,
según comentó La Nación....
Alentados por este resultado, los vecinos de
Pilar solicitaron al mes siguiente que cuando el
12 de octubre próximo se celebraran las fiestas
patronales, el Tramway Rural enviara varios coches
para permitir a la concurrencia porteña participar
de ellas..."
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Recortes de la edición del 11 de octubre de
1887 del periódico La Prensa, Buenos
Aires.
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El verdadero
viaje inaugural a Pilar fue realizado el 9 de octubre de
1887, coincidente con el pedido de los pilarenses en su
celebración de las fiestas patronales. Según
la crónica de la época (Diarios La Patria
y La Prensa), el paraje "Toro" figuraba entre
sus paradas, seguramente como una de las postas en las cuales
se cambiarían en el futuro los caballos del tramway.
Estas paradas tenían dichas características,
por cuanto era imposible que los mismos caballos cubrieran
todo el recorrido, pero bueno es aclarar que no se citó
a la estación Toro como recambio en ese primer viaje
(fue en la Estación Piñero). La tarifa era
de unos 80 centavos en primera clase y de sesenta centavos
para la segunda.
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Horario
del Tramway Rural - Línea de Buenos Aires a Zárate
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Conforme
un horario de los servicios del Tramway de 1890, tenemos
la información de lo que se tardaba en aquellos años.
Por ejemplo, partiendo de la Estación Buenos Aires
(Av. Corrientes esq. Medrano) a las 7 hs., llegaba a Toro
a las 9:28 hs. y a Pilar a las 9:49 hs. Es decir, 2 horas
y media para recorrer 47 km. También podemos conocer
las tarifas para la carga: 1 real de cobre por arroba (aprox.
10 kg) por cada legua o fracción.
Se hacía varios viajes por día pero no todos
eran completados en la línea. Algunos llegaban a
San Martín, otros a Piñero, algunos a Capilla
y los últimos a Zarate.
Don Antonio Toro además de las tierras para la estación
y sus cuadras adyacentes, también ofreció
a Lacroze, unas parcelas de su campo familiar para un establecimiento
de explotación de alfalfa y maíz, alimento
indispensable para la caballada. Cuenta Alberto Bernades
que "Don Federico Lacroze compró una chacra
de unas 320 hectáreas en cercanías de la estación
Toro, donde se realizaban los cultivos indicados, luego
cosechados y embarcados en los vagones propios, para ser
distribuidos en sus caballerizas. Economía de escala,
como se dice.... Hasta 1982 los vagones arrastrados por
caballos provenientes de Toro ....se dirigían directamente
a los establos en Chacarita y Corrientes y Medrano, además
del hoy olvidado existente en Saavedra, extremo de las líneas
urbanas, y desde esa fecha debía cambiarse la tracción
en Chacarita. El circuito del negocio se cerraba en el viaje
de vuelta, ya que el estiércol recolectado en las
caballerizas se vendía a los granjeros como abono
y a los hornos de ladrillo como combustible".
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