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La Sociedad de Fomento de Villa Toro y Derqui
Por
Alberto Allindo y Walter Belfiore
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El
fomentismo es una institución humana tan antigua como el hombre
mismo, debido a su natural espíritu gregario. En nuestra provincia,
se desarrolló durante los comienzos del siglo XIX un intenso
movimiento asociativo que lentamente comenzó a reemplazar en
el armado y estructuración de las relaciones sociales, a las
corporaciones conservadoras del S. XIX, que en Hispanoamérica
estuvieron junto al régimen colonial.
Esa evolución tuvo una inflexión peculiar debido a la
inmigración, que se aceleró en las últimas décadas
del siglo XIX, y que fue el proceso de modernización de la economía
y la sociedad. Nos ilustran Luciano de Privitellio y Luis Alberto Romero:
“Desde el punto de vista del asociacionismo, la inmigración
estimuló la constitución de muchísimas asociaciones
de base étnica, que agrupaban a los emigrantes de las distintas
regiones de países europeos por entonces mal integrados. Estas
asociaciones, a la vez que mantenían algunos rasgos propios de
las comunidades del origen, obraron como herramienta fundamental en
la integración de los contingentes migratorios….”
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Estos inmigrantes
no gozaban de la ciudadanía, por lo tanto en los lugares
en que se establecían formaban clubes y asociaciones de
socorros mutuos signadas por las nacionalidades y que se convertían
en los lugares por excelencia del ejercicio ciudadano y de práctica
social comunitaria. Esos viejos clubes cumplían las funciones
de recreación, asistencia social y previsión. Se
ocupaban de los eventos importantes de la comunidad transterrada.
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También influyó
el desarrollo de la producción agropecuaria, la construcción
de la infraestructura de transporte y servicios, el crecimiento urbano
y el desarrollo del sistema educativo.
El acelerado crecimiento de algunas grandes ciudades y de los pueblos
bonaerenses impulsó un tipo singular de asociaciones, formadas
por vecinos interesados en el progreso de su lugar, tanto en sus aspectos
edilicios, que solían ser el principal impulso, como en la sociabilidad.
No se quedaba allí este impulso, sino que tuvo un papel decisivo
en el rápido y exitoso proceso de aprendizaje de la democracia.
Recordemos que allá por 1835 Alexis de Tocqueville analizó
la democracia norteamericana y encontró en el fuerte desarrollo
del asociacionismo voluntario una de las claves más importantes
para explicar por qué en los Estados Unidos la democracia no
derivaba en la “tiranía de la mayoría”, como
se demostraba por el contrario en las sociedades europeas. Las asociaciones
voluntarias eran la base sólida de la democracia porque en ellas
se construía el espíritu público, la virtud. Las
asociaciones no solo formaban ciudadanos calificados sino que operaban
como control para las autoridades electas según el criterio de
la voluntad popular.
El asociacionismo en general, y en particular el fomentismo, se ligó
a la vida política, y especialmente al experimento democrático
iniciado en 1912, gracias a la Ley Sáenz Peña. Las sociedades
de fomento tuvieron una dimensión corporativa -se trataba de
reclamar ante las autoridades, de gestionar- y otra más específicamente
ciudadana: militar en las sociedades de fomento y en las organizaciones
de base de un partido político requería más o menos
las mismas capacidades, y el intercambio entre uno y otro ámbito
fue intenso y en las dos direcciones.
Estas prácticas asociativas contribuyeron a la formación
de ciudadanos. Para realizar una carrera política era fundamental
ocupar algún lugar en la red de sociabilidad, acumulando hechos
que podían convertirse en capital electoral. El circuito barrial
era decisivo a la hora de reunir votos. Por eso, los miembros del Concejo
Deliberante solían retomar sin más los reclamos de cada
una de las sociedades de fomento convirtiéndolos en proyectos
de Ordenanza.
Principales características y objetivos
En su zona de influencia, las sociedades de fomento se proponían
el mejoramiento edilicio, el impulso a la sociabilidad y, en general,
el progreso social y cultural. En los objetivos declarados por una de
ellas (Estatuto de la Sociedad de Fomento “25 de Mayo” de
Mataderos) al comienzo del siglo XX, se encuentra:
a. Velar por el mejoramiento edilicio, por el cumplimiento
de las ordenanzas municipales y patrocinar mejoras en los servicios
públicos.
b. Cooperar en la organización de los servicios
de asistencia social, en la difusión de la cultura intelectual,
física y moral del vecindario.
c. Organizar conferencias, veladas u otras fiestas
de carácter social como modo de contribuir a la mayor sociabilidad
de la zona y a beneficio exclusivo de la Asociación.
Del trabajo de Alberto Fernández, en donde reseña las
variadas actividades de la “Sociedad de Fomento de Arroyo Pinazo”,
observamos que tuvo una muy activa participación en el desarrollo
de José C Paz; sobretodo en el arreglo de las calles de tierra,
en el alumbrado publico a gas en 1912, en las mejoras del destacamento
policial; en la construcción de veredas de carbonilla y de ladrillos,
plantación de árboles; etc.-
En la actualidad en Pilar rige la Ordenanza 150 del año 2003,
la que continúa de alguna manera teniendo estos primigenios objetivos
de colaboración de las entidades fomentistas hacia el Estado;
aunque ya restringido al “estudio”; “proposición”;
“propiciar”; etc.; en las soluciones publicas.
Es indudable que los tiempos han cambiado. El romanticismo del 1900
ha dejado paso muchas veces a la apatía ciudadana y desinterés
publico; pero sigue habiendo miles de personas que en todos los pueblos
continúan con tareas benéficas para sus pares. Hace pocos
años, nos emocionamos con una película, “Luna de
Avellaneda”, en donde se buscaba el rescate de un viejo club de
barrio. Varios legisladores bonaerenses presentaron el año pasado
un proyecto de ley en donde por el art. 1 se creaba “el Programa
Provincial “Luna de Avellaneda” que tendrá por objeto
la recuperación y preservación de espacios comunitarios
históricos de los Clubes Sociales y Sociedades de Fomento, con
un mínimo de 50 (cincuenta) años de fundación y
de actuación en sus distritos, que formen parte de la historia
del barrio y que se encuentren en una situación económica
crítica tal que ponga en peligro su funcionamiento. Dichas Instituciones
deberán llevar adelante un proyecto que tenga por objetivo el
fortalecimiento de los lazos entre jóvenes y adultos de cada
barrio, rescatando el acervo histórico/ comunitario como modo
de reafirmación de la identidad barrial”. Se convirtió
en la ley 13747 y marcó la preocupación estatal por este
tema. Roguemos que los loables fines de la norma sea una realidad palpable
para muchas instituciones.-
Estas Jornadas de Historia de 2008, están enmarcadas en el temario
del trabajo en nuestro distrito. Es inmejorable entonces, la ocasión
de dar a conocer algunas de las labores de estas sociedades de fomento
que, en pos del servicio social, prestaban su energía en beneficio
de todos.
Sociedad de Fomento de Villa Toro y Pte. Derqui
Vamos a reseñar algunas de las actuaciones de esta sociedad de
fomento en Derqui, aclarando que estas son todas cuestiones documentadas,
pero entendemos que debe haber tantísimos mas, ya que existían
infinitas tareas que realizaba porque era el espíritu de la época
y la forma de progresar con que se trabajaba. Roguemos que salgan a
la luz muchos otros testimonios para darle un reconocimiento acabado
a estas asociaciones.
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En “Criterio”
Una de las primeras manifestaciones de una sociedad de fomento en Villa
Toro, la tenemos por el año 1936 cuando en el periódico
quincenal "Criterio", se menciona a la Sociedad de Fomento
de Villa Toro y Presidente Derqui.
La
Comisión Directiva estaba integrada por:
Presidente:............Atilio Paglino
Vicepresidente: .....Pablo Torres
Secretario: ............José Perosio
Prosecretario: .......Alberto Chaparra
Tesorero: ..............Ernesto Coscia
Protesorero: ..........Eufemio Pedernera
Vocales: ..............Juan Levy Benítez, Carlos Vitale,
Arístides Mauro,
Suplentes: ...........Reinaldo Pacheco, Francisco Borgonovo
y Benito Ferreira.
Revisores de cuenta: ...José Garrido y Miguel Crego.
El presidente de la entidad, Atilio Paglino, al realizar el discurso
ante la asamblea anual de la sociedad, llevada a cabo el 27 de diciembre
de 1936, puso de relieve las preocupaciones sociales y políticas
de esos años. Deducimos que el papel principal que en apariencia
desempeñaba la sociedad de fomento, era la reparación
de las calles de tierra del pueblo. Así, agradece la gestión
del secretario general de la entidad por cobrar un sueldo menor que
el estipulado por el manejo del tractor y la niveladora, y solicita
al municipio alguna subvención dineraria para mejor cumplir con
dicha tarea. Específicamente, expresa que "nosotros
somos su coadyuvadores, suplimos lo que ella no hace, porque no puede
hacerlo o porque no quiere".
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También y
más allá de señalar algunas desavenencias políticas,
pide a los fomentistas “recuerden los comienzos de la fundación
de la sociedad, cuando hombres esforzados supieron darle impulso por
su entusiasmo y sacrificio y que habría seguido su marcha ascendente
si el factor negativo de la política no hubiera intercedido”.
Continúa argumentando que “Es para mi, señores socios
y para todo hombre sensato, la política el peor enemigo de las
sociedades. Su intromisión siembra la desconfianza, dividiendo
a los socios y hasta las familias y estancando su progreso. Es necesario
reaccionar, olvidar pequeños resquemores que a nada conducen,
unirse para allanar las lagunas que dejan la desidia de las municipalidades
de todos los tiempos”.
En las palabras que eleva al auditorio, nos ofrece Paglino una nómina
de los vecinos que intervenían en la sociedad de fomento: “Llamo
una vez más a la cordura a los señores asociados y los
invito a votar una lista de candidatos que, contemplando así
diferentes opiniones agrupen a los más esforzados y capaces.
Yo, sin indicar puestos dentro de la comisión directiva, propongo
se vote a los señores que voy a nombrar: Santiago Morra, Marcelo
Mercado, Domingo Sciaccaluga, José N. Perosio, Juan Levy, Vicente
Palpacelli, Antonio Moltrasi, Arístides Mauro, Eufemio Pedernera,
Carlos Vitali, Pablo Torres y Ernesto Bellomi.” Como el lector
apreciará, el presidente de la entidad pedía se elija
a numerosos comerciantes y derquinos caracterizados de entonces.
Mas adelante agradece la gestión del secretario general de la
entidad (que era Don José Perosio) por cobrar un sueldo más
bajo que el acordado, al cobrador Burgos y al peón Fuscos por
su actuación; y concluye agradeciendo a las damas haber “adquirido
un obsequio y rifarlo a beneficio de la sociedad”, mencionando
a las señoras Bergonovo, Coscia, S. Morra, Alvarez, Moltrasio,
Raberto, Machicote y su esposa.
Ante
el “Ferrocarril Central de Buenos Aires”
Otra importante actividad, la tenemos documentada hacia 1938 cuando
un numeroso grupo de vecinos de la Villa Toro, nucleados en la “Sociedad
de Fomento Villa Toro y Derqui”, se dirigieron por nota a Dirección
General de Ferrocarriles para solicitarle una barrera u otra señal
que indique la proximidad de un tren en el paso a nivel “de los
Burgos” como se lo conocía, ya que estaba aledaño
a las tierras de esta familia (actual paso a nivel del Ferrocarril Gral.
Urquiza sobre calle Henry G. Martín). A juzgar por estos vecinos,
ofrecía “serio peligro para los que viajan en vehículos”,
ya que no se podía observar si venía un tren, con el consiguiente
riesgo para el cruce. Era presidente de esta sociedad, el Sr. Antonio
Moltrasi. Por esta solicitud, tenemos certeza de los integrantes de
la asociación y su forma muy organizada de trabajar.
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Ante la Municipalidad de Pilar
Otra intervención de esta sociedad de fomento, la encontramos
en el Libro de "Registro de Entrada, Movimiento y Salida de Expedientes"
del Honorable Concejo Deliberante del Pilar - años 1948/58; en
donde observamos que la sociedad de fomento iniciaba algunos expedientes
ante el municipio, aunque en la primera foja figuraran simplemente como
“vecinos”:
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Tambien son varios los expedientes municipales que presentara ante la
Municipalidad Del Pilar, como por ejemplo en los que rendian cuanta
del combustible que usaban las maquinas para arreglar las calles.
Biblioteca
Otra manifestación en Derqui, la tenemos por la Biblioteca Popular
del Club Unión, ya que si bien esta primera biblioteca popular
fue fundada en el viejo Club Unión en el año 1954, pocos
meses después la biblioteca se trasladó al predio de la
“Sociedad de Fomento de Villa Toro y Pte. Derqui”, ubicado
sobre la calle Dorrego al 500, entre Avenida de Mayo y Lamadrid (donde
funciona actualmente la “Biblioteca Popular Presidente Derqui”).
En sus inicios contaba con unos 500 libros además de mapas, revistas
históricas, fotos, cuadros, etc. Tenían un inventario
completo de todo ello y una gran asistencia de público. También
se daban charlas de varias disciplinas.
Noticias Periodísticas
Hacia
los meses de octubre de 1962 y agosto de 1963, en el Diario Resumen,
aparecían estas noticias:
a)
“La Sociedad de Fomento de Villa Toro y Derqui esta estudiando
la manera de construir un gran tanque de agua elevado destinado a mantener
una constante provisión de agua para casos de incendio y riego
de calles”. Era presidente Don Enrique Pietronave.
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b) El periodismo de Derqui a través de Resumen se quejaba por
el abandono de los terrenos cercanos a las vías del FF CC San
Martín y fundamentalmente por la falta de poda de los eucaliptos
existentes. Ante el pedido del periodista, la Delegación Municipal,
le informa que la “orden la tenia la Sociedad de Fomento de Villa
Toro”, curiosa manera del estado municipal de delegar obligaciones
en una entidad privada; por lo que intuimos que esta sociedad de fomento
trabajaba a la par de la delegación; aun en 1963. Asimismo, en
otra nota predicaba por la apertura del paso a nivel de la calle Urquiza
(hoy Medrano) sobre las vías del FF. CC. Gral. Urquiza.
c)
El Intendente “Yayo” López en su discurso de las
obras realizadas durante su gestión, remarcaba que “en
colaboración con la Sociedad de Fomento de Villa Toro”
se construyó un parque infantil en Derqui”.
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Otras Sociedad de Fomento históricas en Derqui
Otra sociedad de fomento que se recuerda en Derqui, fue la MARIANO MORENO,
de actuación hacia fines de los años treinta y principios
de los cuarenta. Son recordados los bailes que realizaba en el local
ubicado frente a la plaza Antonio Toro, sobre la calle Belgrano.
En un expediente Municipal del mes de marzo del año 1927, se
daba a conocer la “Asociación de Fomento de Presidente
Derqui F.C.P” con un pedido a la Intendencia local, para que la
dejen participar de los concursos para obras a realizarse en la localidad.
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Fuentes:
•
“Organizaciones de la sociedad civil, tradiciones cívicas
y cultura política democrática: el caso de Buenos Aires,
1912-1976”, Por Luciano de Privitellio y Luis Alberto Romero;
publicado en la Revista de Historia, Año 1, Nª 1, Mar del
Plata, inicios de 2005.
• Periódico quincenal "Criterio", pág.
3, edición del 16-1-1937, Nro. 239. Cedido gentilmente por el
Sr. Aldo Abel Beliera.-
• Diario Resumen, diversas ediciones de los años 1962 y
1963.
• Libro de "Registro de Entrada, Movimiento y Salida de Expedientes"
del Honorable Concejo Deliberante del Pilar - años 1948/58.-
• Ordenanza Nro. 150/03, Municipalidad del Pilar.-
• “Sociedad de Fomento de Arroyo Pinazo”, por Alberto
Fernandez; publicado en “www.josepaz.com.ar”
• “El Tercer sector en la historia Argentina” por
Thompson, Andrés. CEDES, Buenos Aires, Argentina. Enero 1994.
p. 53. Disponible en http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/argentina/cedes/thom2.rtf
• Fundamentos de la ley 13747 emanada de la Legislatura de la
Provincia de Buenos Aires.-
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