El
comercio se desarrollaba en las escasas cuadras medianamente demarcadas.
Eran varios los almacenes de ramos generales, las carnicerías,
herrerías, panaderias. Figuras principales eran las quintas de
verduras, los hornos de ladrillos y las granjas dedicadas a la actividad
lechera, afincadas en lo que hoy es el centro mismo de la ciudad. Con
el tiempo, fueron instalándose las farmacias, las tiendas de
ropa, peluquerías, etc.